Las Aventuras de Thelma y Mabú. Capítulo 1

Thelma-y-Mabú1

Capítulo 1. De cuando Thelma conoció a Mabú

Thelma es una niña de siete años que vive con sus padres y su mejor amiga en una preciosa casita a las afueras de la ciudad.
Esta gran amistad comenzó hace un año, cuando Thelma disfrutaba de una hermosa tarde de primavera junto a su madre en el jardín de su casa.

Ella y su madre se encontraban disfrutando de los primeros rayos de sol en el balancín del jardín, a Thelma le encantaba arrullarse junto a su madre mientras esta leía uno de sus libros.
De repente Thelma se incorporo sentándose junto a su madre y dijo:
 

-Mami – dijo Thelma mirando a su madre con carita de niña buena mientras balanceaba sus piernas de atrás a delante tirando suavemente de su vestidito.
-Si Thelma- respondió su madre levantando ligeramente la vista del libro que estaba leyendo.
-¿Sabes que me haría la niña mas súper feliz de tooooodo el universo?

Su madre poso el libro sobre su regazo y con una picara sonrisa preguntó disimulando a Thelma.

-¿Qué te haría la niña mas súper feliz del tooooodo el universo Thelma?
-Mami, sabes que siempre he querido tener una perrita, siempre estaríamos juntas paseando, la daría de comer, hasta dormiríamos juntas, seria estupendiiiisimo seria sin duda mi mejooor amiga.
La madre de Thelma sonrió y mientras le acariciaba el pelo le dijo.
-Lo se Thelma, ya hemos hablado de ello. Tener un perro es una gran responsabilidad no es un juguete ¿crees estar preparada para asumirla?
Thelma saltando sobre su madre se apresuró a decir. –Oh! si si mami, sin duda estoy preparadísima, se lo que tengo que hacer, debo cuidarla igual que tú lo haces conmigo, ¿no es verdad mami?
-Eso es Thelma debes ser una niña muy responsable.

Un día sin previo aviso su madre fue a recoger a Thelma a la salida del Cole.
Thelma corrió hacia ella para contarle todas las cosas que había aprendido; su madre la dio un beso y acariciándole el pelo le pregunto:

-Thelma, ¿te importaría acompañarme a realizar un recado?
-Claro que no mami ¿A dónde vamos?- dijo muy intrigada, a Thelma le picaba la curiosidad por saberlo. ¿Para quién seria el recado?
-No puedo decirte nada Thelma porque es un pequeño secreto cuando lleguemos te lo contaré, hasta entonces será un misterio.

Y así se monto en el coche nerviosa por descubrir cual seria ese secreto; a Thelma le encantaban los misterios y soñaba con ser detective cuando se hiciese mayor.
Cuando su madre paro el coche Thelma abrió todo lo que pudo sus ojos, no podía creerlo, estaba nerviosísima, su corazón latía a mil por hora, nunca se lo hubiera imaginado era EL REFUGIO PARA PERROS ABANDONADOS.

Sin duda había descubierto el secreto, por fin podría tener la perrita con la que siempre había soñado, por fin había llegado el día. Abrió la puerta como pudo, no acertaba con la manilla porque estaba muy nerviosa.
No podía esperar y corrió hacia la puerta, su madre poso la mano en su hombro y le dijo

-Tranquila Thelma, entra despacio o se asustarán.

Entró en una especie de sala donde había varias jaulas; en todas ellas había un perro, los había grandes, pequeños de distintas razas, todos estaban allí por la misma razón, “alguien los había abandonado”.
Thelma miraba y miraba a cada una de esas jaulas, tenia el corazón encogido, ¿Cómo decidirse por uno? ella se los llevaría a todos, pero eso no era posible.

Y de repente miro al frente y hay estaba ella, tenia unos seis meses, su pelo era de color caramelo, sus ojos eran almendrados y de color miel; movía juguetonamente el rabo mientras miraba fijamente a Thelma, en el pecho, lucia una pequeña mancha blanca que recordaba a una nube de algodón y una de sus patitas era blanca como si la hubiera metido en harina.

Era la Perrita más preciosa del mundo justo como Thelma la había visto en sus sueños, cogió a su madre, de la mano se paro frente a su jaula y mirando fijamente a su recién descubierta nueva amiga dijo

TE LLAMARE MABÚ-

Mabú salto sobre la verja que las separaba moviendo el rabo, le encantaba su nuevo nombre, acababa de conocer a la que desde ese momento seria su dueña, su mejor amiga.

Después de unas gestiones todo estaba listo, comenzaba para ellas su gran aventura, juntas ponían rumbo a su nueva casa.

Mabú no dejaba de mirar a Thelma, era como si ya se conociesen. Era Mabú, la Perrita que Thelma había soñado y ya nunca nada podría separarlas.

Esa noche fue maravillosa, Mabú se tumbo en la preciosa camita que la mama de Thelma había colocado junto a la cama de la niña, dormirán en la misma habitación, jamás hubiese imaginado Thelma que esa noche dormiría tan feliz.

Thelma asomo la cabeza desde su cama para mirar a su nueva compañera y dando un ligero bostezo dijo, – Buenas noches Mabú, duerme tranquila ahora yo cuidare de ti y nunca jamás volverás a estar solita te lo prometo.

Mabú miro a la niña y meneando despacito el rabo emitió un pequeño sonido, después apoyo su cabeza entre sus patas, era su primera noche juntas y estaba relajada, hoy sí sabía que alguien la quería de verdad.

A la mañana siguiente, Thelma tarareando una cancioncilla preparaba el desayuno de Mabú, un gran cuenco de pienso y otro de agua.

Pero entonces a Thelma le sobrevino una duda, la niña con cara de preocupación pregunto,

- mami yo debo ir al cole, ¿Cómo haré para que Mabú de su paseo por la Mañana?

- No te preocupes Thelma – dijo la madre guiñando un ojo a Mabú, – por la mañana Mabú saldrá conmigo o con Papi, nosotros cuidaremos de ella mientras tu estas en el cole. Pero por la tarde será tu responsabilidad.

- Claro que si mami lo prometo seré muy responsable – dijo Thelma mientras daba un gran abrazo a Mabú.

Hoy Thelma tenía unas ganas enormes de llegar al cole y contar la gran noticia a todos sus amigos, luego a la tarde, les presentaría a Mabú.

Era genial, por fin tenia una perrita y se llamaba Mabú no podía ser más feliz.

Fin del primer capítulo.